jueves, 15 de julio de 2010

Los Caminos del Desmochado.

Los Caminos del Desmochado

El camino que venía de Córdoba se bifurcaba un poco al Este de la posta de Gallegos: un denominado de “Córdoba a Rosario”, se dirigió al N.E. hasta pasar por el casco de la estancia de Mariano Grandoli, donde tomaba rumbo al Este hasta Rosario, el otro camino que se dirigía a Buenos Aires, recorría 2 km. Al este y girando al S.E. se extendía por otros 17,5 km. Hasta la posta de la Candelaria. Desde este sitio el camino seguía al E.S.E. con trazado irregular, a los 2,7 km. Cruzaba el Arroyo de la Candelaria, a los 8 km., se unía a otro camino que desprendido del camino de “Córdoba a Rosario” un poco al Este de la casa de Grandoli bajaba en dirección S.E. desde esta unión de caminos a al Posta siguiente situados en tierras de Domingo Correa, lugar donde se ligaba con el camino de Rosario a Melincué, el trayecto era de 7 km.

Remedios de Escalada de San Martín en la Posta de Gallegos o Desmochados.

Remedios de Escalada de San Martín en la Posta de Gallegos o Desmochados

El glorioso Ejército del Norte al mando del general Manuel Belgrano acampó en 1819 en la Posta de la Candelaria. Estando aquí recibió la noticia de que Remedios de Escalada de San Martín (la esposa del Libertador), se hallaba sitiada en la posta de Gallegos, en el paraje de Los Desmochados, por una partida de montoneros del general Estanislao López. Ante la inminencia de ser atacados por las fuerzas de las Provincias Unidas del Río de la Plata, al mando del General Viamonte, López propuso la suspensión de las hostilidades para concretar un armisticio. Aceptado el pedido, el 5 de Abril, en campo neutral, se formalizó una tregua mientras se negociaba la paz.

Se comunicó entonces a Belgrano la resolución del armisticio para que el creador de la Bandera lo aprobara. En tanto Viamonte firmó el pacto en su cuartel general de Rosario, López hizo lo propio en San Lorenzo y Belgrano la suscribió en las cercanías de la Posta de la Candelaria.

En cuanto a la situación de la esposa del General San Martín, Manuel Belgrano en persona ordenó al comandante de Dragones, José María Paz, que marchara de inmediato con un escuadrón de cuarenta hombres a custodiar a la ilustre dama.

Paz, que recién había llegado desde Arequito, sin desensillar marchó hacia la Posta de Los desmochados. Ni bien amaneció, Paz, avistó el campamento de los sitiadores, que eran unos trescientos. Esquivando el cerco de montoneros e indios, llegó hasta el lugar donde se albergaba a Remedios de Escalada de San martín y su hija Merceditas. Gracias al pacto firmado horas antes, durante la misma mañana la esposa y la hija de San Martín pudieron partir, escoltadas por el General Paz y los Dragones de la Patria.

El episodio cobra importancia para nosotros porque permite una revalorización de al historia local, debido a los personajes notorios que lo protagonizaron.

Por los caminos de nuestras postas.

Los primeros servicios Públicos fijos, transportadores de correspondencia entre el Río de La Plata, Perú y Chile, fueron organizados en 1748 por le Correo Mayor de la Indias, residente en Lima, con sus tenientes establecidos en ciudades.

Sus correos eran chasquis a caballo y en los caminos no había posta para el recambio de los mismos.

El primer camino que cruzaba nuestra región atravesaba de Pergamino a Guardia de la Esquina, pasando por el poblado de India Muerta (desaparecido) en un recorrido de 16 leguas, y 24 a Guardia de la Esquina (hoy San José de la Esquina).
Por dicha carrera transitó el primer correo el primer correo organizado en el Río de la Plata, cuyo realizador, J. V. de Ventolaza y Luna, determinó y ubicó en 1747 las incipientes postas para carretas, mulas y chasquis, que recién se consolidan hacia 1771 en el recorrido hecho por Alonso Carrió de la Vandera.

Hasta ese entonces las paradas y fortificaciones se fueron estableciendo según las necesidades, estando éstas condicionadas a los posibles ataques de los malones y a las adversidades naturales como las grandes sequías.

El trayecto casi paralelo de las rutas que desde Buenos Aires partían hacia el Norte, se separaba recién en el antiguo Pago de los Arroyos. La ruta al Paraguay, cuyas primeras postas se establecieron cuando el comisionado Don Bernardo Garmendia entabló el servicio postal en 1773, segura por los márgenes del Paraná mientras que la carrera a Chile y Perú giraba lentamente hacia el Oeste, separándose definitivamente en el tramo donde se encontraban enclavadas las Postas de la Candelaria, a cargo de Don Francisco Gallegos (con título del 9-08-1971) y los Desmochados, a cargo de Don Andrés Gallegos (desde Agosto de 1779).

El enlace entre ambas carreras se efectuaba en la primera época desde la posta Arroyo Medio con su homónima ubicada cerca del pueblo de San Nicolás, le seguía la posta de Arroyo Pavón, a 5 leguas de la anterior, desde ésta se efectuaba el otro enlace con San Nicolás y Arroyo Seco, evitando de esta manera que la correspondencia procedente del norte, llegara hasta Buenos Aires.

A las 10 leguas se encontraba la posta de Manantiales, a 4 leguas cruzando al Arroyo Saladillo y costeando la Cañada Candelaria, se hallaba la posta Homónima desde donde se efectuaba el enlace con la carrera al Paraguay, directamente con la posta El Espinillo (la que hoy se situaría al sudoeste de la ciudad de Capitán Bermúdez).

La extraordinaria sequía que asoló el norte de la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe en el año 1802 fue tan tremenda que destruyó la campaña, afectando a las postas de Arroyo Ramallo, Arroyo del Medio, Arroyo Pavón y los Manantiales. A raíz de esto en abril y mayo del siguiente año se establecieron cinco nuevas postas frente a las antiguas, sobre un nuevo camino distante cinco leguas.

Sin embargo, la administración, no pudiendo prescindir y con reconocimiento a los servicios prestados por los maestros de postas determinó que seguirían sirviendo en sus puestos a la par con las nuevas. Así continuaron por espacio de más de treinta años.

La nueva posta del Arroyo del Sauce que antes no existía en el camino antiguo, promediaba la distancia hasta los Manantiales a cinco leguas de ambas postas. Aquí se estableció otro enlace con el pueblo de Rosario a fin de facilitar el desplazamiento, ya sea a Córdoba o Santa Fe de las tropas del superior gobierno.

El período crítico que sufren las comunicaciones a consecuencia de las luchas que a partir de 1815 entablan federales y el gobierno nacional. Esta zona juega un papel importantísimo como centro de operaciones en la marcha del ejército al mando del general Justo José de Urquiza.

En 1870 Don Carlos Casado del Alisal funda la Colonia Candelaria, situada a 9 leguas al oeste de Rosario y a cuatro al sur de la línea del Ferrocarril Central Argentino, totalizando una superficie de 5 leguas cuadradas. La construcción más importante que tenía era la estancia principal Santa Casilda, ubicada en el extremo norte del campo, a tres kilómetros al sur del Río Carcarañá (ésta era la última parada del camino que venía desde Córdoba, de aquí seguía directamente a Rosario).

En un principio la administración de la Empresa Casado era la encargada de recepcionar la correspondencia. Cuando la visitó el inspector general de Colonias, Guillermo Wilken, por mayo de 1772, señaló que en el extremo sur se concentraba ya el movimiento de la Colonia, “..en el centro de la Colonia se halla otro establecimiento, es una casa sucursal de la administración principal, y por ser el punto mas adecuado es conocida por el nombre de “La Penca”, se trata de trasladar allí la administración (1)

Finalmente es trasladada al establecerse definitivamente el 11 de noviembre de 1873 la incipiente Villa Casilda.

El 25 de junio de 1874, el presidente de la República Argentina, Domingo Faustino Sarmiento, nacionaliza las líneas de correos provinciales y decreta el establecimiento de estafetas en todas las provincias. En la de Santa Fe figuran entre otras la creación de un correo a caballo con un viaje redondo cada dos días desde Rosario a la Candelaria donde se crea una estafeta.

De conformidad con el referido decreto se firma en Rosario un contrato con el administrador de Correos Nacionales de esta ciudad y los empresarios Vidal y Muzo, quienes se comprometen a efectuar el servicio.

El 2 de Julio de 1875 el presidente de la República Nicolás Avellaneda, suscribe una autorización para que se contrate con Miguel Castellanos el establecimiento de un servicio de mensajería en la carrera del Rosario al Pueblo y Colonia de San José de la Esquina, efectuando cuatro viajes al mes, con el siguiente itinerario: …a 4 leguas de su partida, posta de los Estados. Correa a 3 leguas, Candelaria a 5 leguas, Desmochados 6, Arequito 4 y San José de la Esquina 4.

Cada legua de posta equivale a 4,179 m, las distancias consignadas representan la longitud de los caminos que a consecuencia de las curvas que describían son siempre más largas que las medidas en línea recta contadas sobre los mapas.

Posteriormente el servicio postal se centralizó en la Jefatura de Policía y a partir del 4 de Noviembre de 1883, cuando se inauguró el segundo ferrocarril que partió de Rosario, el Ferrocarril Oeste Santafesino, uniendo el mismo con Villa Casilda, facilitó una oficina reconocida oficialmente, la que era atendida por un empleado ferroviario (auxiliar de tercera categoría). Los ferrocarriles contribuyeron a mejorar los servicios de correo, facilitando además su transporte, buzones y compartimientos reservados.

Finalmente en 1885 se crea la primera estafeta postal rentada, la que fue instalada en le actual Calle Buenos Aires casi esquina 1º de Mayo, que estaba a cargo de Don Ezequiel Bustos.

Así se fue consolidando una de las grandes conquistas de al civilización moderna, como lo es indudablemente la institución del sistema de comunicaciones postales que permitió el desarrollo de al industria, del comercio y de las ciencias.

Álbum Biográfico del Departamento Caseros, Cortés Hnos. y Agustín C. Podestá. 1934.

Historia de Rosario, Juan Álvarez 1981.

Los orígenes de Casilda, Infante Faustino 1944.

La Posta de San Lorenzo. Un trillado error histórico. Mikiellievich Vladimir 1975.

20 trabajos y Comunicaciones, Universidad Nacional de La Plata 1970.

Origen y Evolución del Correo en Rosario. Marta A. Bergnia de Córdoba Lutges 1969.

(1) Un poco de historia, Informes Oficial sobre la Candelaria de 1872.

La laguna que sepultó un tiempo de esplendor

MELINCUE.- Los hombres con saco y corbata en la sobremesa y las mujeres, con auténticos trajes de baño, cuidando en la orilla a chicos que hoy pasan los 70 años. Las canastas de mimbre en la arena, la vajilla de porcelana en el comedor y el viento moviendo el agua de la laguna en donde el plumaje rosado de los flamencos era otro adorno natural para la mirada de los pasajeros.

Elegancia por sobre la que avanzó el tiempo con décadas que dejaron atrás los años 30. Pero vinieron otras épocas, que también trajeron recuerdos como los que signaron la moda de los 60 y el paso por los 70.

Hasta que un día aquel viento movió otras aguas alimentadas por 300 milímetros de lluvia y la isla comenzó a desaparecer para que el balneario y su hotel quedaran sólo en el recuerdo y en la visión de los pobladores que hoy observan desde la orilla el viejo edificio del Hotel Balneario, acosado por esa inundación de marzo de 1975 que nunca volvió a irse.

Melincué tiene hoy 2500 habitantes y se lo menciona permanentemente, porque en sus tribunales, el juez Carlos Risso instruye la causa por el asesinato de Natalia Fraticelli, en Rufino.

Pero pocos conocen la historia de aquel pueblo que tenía el doble de habitantes y que recibía a más de 15.000 turistas por fin de semana. Al que se llegaba por rutas de tierra y en el que, Bartolomé Tersano y Arístides Maghenzani abrieron el hotel que fue el gran balneario del sur de Santa Fe.

Carruajes y orquesta
Allí, adonde la gente llegaba con carruajes y sus empleados para pasar el fin de semana en una de las 34 habitaciones. El comedor con orquesta, la playa con casillas de madera y que, con el tiempo, llegó a tener estación de servicio, usina, pista de aterrizaje, una cancha para carreras cuadreras, bowling, muebles provenzales y un piano de cola para quien se animase con algún acorde.

Una pasarela de 1500 metros, hecha con palos de quebracho, permitía a los automóviles llegar hasta el balneario. Y por allí se asomaban vehículos con familias que venían desde Rufino, Venado Tuerto, Casilda y hasta Rosario.

Hoy el agua pasa por arriba del camino y sólo permite acercarse hasta la vieja estructura a hombres embarcados que, al llegar allí, se encuentran con que las habitaciones y el salón principal se convirtieron en un gigantesco palomar.

Ahora, Emilio Picinato, un comerciante de 38 años que adora su pueblo, es quien intenta guardar parte de la historia que esconde la porfiada inundación. En su casa conserva un viejo plato de porcelana inglesa y espléndidas fotografías que demuestran lo que fue Melincué: "Uno mira las fotos de antes y lo compara con ahora y te dan ganas de llorar. Hace 20 años me regalaron la primera fotografía, vi las antiguas construcciones, toda esa gente, y me quedé maravillado".

Picinato aclara: "No soy quién para hablar de la historia, sino apenas de lo que yo conocí en mi adolescencia. Era algo maravilloso y alcancé a disfrutarlo. La playa era de arena natural y en mi época la gente ya se mezclaba un poco más. No era tan de lujo, porque ya venían muchísimos turistas y habían proliferado las cantinas, parrillas y quioscos".

El Hotel Balneario sufrió la primera inundación en 1941 y permaneció cerrado hasta 1961. Allí comenzó otra etapa. En 1967 se inauguró el Club Náutico y y la isla era visitada por multitudes.

Ya estaba en manos de la provincia cuando, en 1971, Esther Taconi tomó la concesión junto con su marido: "Trabajábamos con 20 empleados y atendíamos 17 habitaciones por planta. En la planta baja estaban la cocina, el restaurante, y los domingos al mediodía dábamos de comer a 800 personas en dos turnos".

Esther recuerda las calles del pueblo cubiertas de automóviles y de qué manera también trabajaban los negocios que estaban fuera de la isla. "Como venía tanta gente, los domingos ofrecíamos un menú fijo. Pollo al horno con papas y ravioles amasados por mí."

Hasta que se aproximó el final. "No paraba de llover, la ruta 90 ya se había cortado y el camino hacia la isla también se inundaba. Cargamos lo que pudimos y cruzamos hasta el pueblo. Nunca más volvimos. Allí quedaron camas, heladeras, muebles y colchones que se arruinaron. Pero también recuerdo cuando venían importantes personas, como abogados, industriales y estancieros. Familias como los Correa o don Roque Vasalli."

Marcela Ponce cuenta con más años que Esther y habla de su madre: "Ella iba a la laguna acompañando al patrón en el carro. Pero a ese balneario había que ir con lujos y con plata, porque los pobres no entraban".

El agua golpea los viejos muros y por allí sólo revolotean las aves, porque los hombres apenas pueden volar con la memoria, imaginando el Melincué que fue y que hoy no puede ser, porque un día la inundación decidió cambiar la historia.

Por Mariano Wullich

La maldición de Melincué

Melincué (Estación San Urbano), es una localidad, al sur de la provincia de Santa Fe, República Argentina. Es cabecera del departamento General López, se encuentra a 117 km de Rosario y a 287 km de la ciudad de Santa Fe. La Comuna fue creada el 3 de septiembre de 1886 por ley provincial. La patrona es “Ntra. Sra. del Carmen”, festividad: 16 de julio.

Gentilicio melincuense

En todos los lugares del mundo, el usurpador acostumbra, como colonizador, inmortalizar lugares con vocablos provenientes de las lenguas de sus víctimas. Durante la campaña para desterrar al “salvaje” de “nuestras” pampas, no se privó –paradójicamente– de ningún salvajismo. En los años 1850, una excursión defensiva del pueblo originario ranquel, liderado por el cacique Melín, fue emboscado a orilla de la que iba a ser "Laguna de Melincué", y masacrados. A la matanza sólo sobrevivió su esposa, quien malherida huyó en su caballo, un tordillo que llevó a la moribunda madre hasta una de las islas de la laguna. Allí, la mujer, aterida de dolor y furiosa por la muerte de su hombre y de Cue, el hijo de ambos, maldijo a los invasores, antes de morir.

Según otros conocedores, la historia del topónimo es otra... la laguna se conocía como Melincué, desde la ocupación mapuche de las pampas hacia mediados del s. XVIII ...tal cual figura en mapas del Virreinato...ya que había un fortín para resguardo del Camino Real, lo que sí es cierto que la zona fue de combates de exterminación.

Melincué fue hasta el corrimiento histórico cíclico, desde los años 1970 de las isohietas, la vedette turística indiscutible de la región. Situado a orillas de la laguna homónima, el poblado creció dinámico y pujante al compás de las miles de personas que llegaban para combatir en sus aguas saladas los embates del verano pampeano.

A principio de los años 1930, una compañía construyó un majestuoso hotel sobre una de las seis islas naturales de la laguna (cubiertas desde 1980 por 2 m de agua) y lo comunicó con la costa mediante un espigón. La obra era la más importante dentro de una serie de construcciones que conformaban el balneario, único complejo turístico de la zona.

Rápidamente la fama de Melincué y su laguna crecieron; eran años de bonanza y prosperidad en los que llegaban turistas de todo el país. Fue, coincidentemente, en 1933 – año de inauguración del lujoso hotel– cuando la laguna dio su primer aviso. El aumento ese año del régimen pluvial provocó el desborde y el agua ingresó al pueblo. Pero la señal de El Niño, en el Hemiciclo Seco (1920-1970), volvió a provocar el descenso del nivel de las aguas. A nadie de los gobiernos nacional y provincial de aquellos años le interesó tal fenómeno, pese a los antecendentes del Ciclo Húmedo 1870-1920 momento en que Florentino Ameghino había advertido la necesidad de establecer un extenso sistema de prevención y regulación (incluyendo el almacenamiento) del recurso hídrico, pero Ameghino fue desoido, mucho menos atendidos aún fueron los milenarios registros (mantenidos por tradición oral) de los pueblos originarios, sobre las alternancias hemicíclicas inundación/sequía. Nadie supuso en aquel momento que con el correr de los años, las sucesivas crecidas de la laguna acabarían con el idilio de los veraneantes y Melincué. A inicios de los 1950 se decretó la creación de un Parque Nacional que abarcaba al área de Melincué (aún relativamente poco modificada antrópicamente), pero en 1955 se derogó absolutamente el proyecto de crear tal Parque Nacional.

En los años 1970 comenzó el lento ascenso, la laguna gana con cada "año húmedo" tierras cultivables, el hotel queda inutilizado y pasa a ser un símbolo del desastre. Los esfuerzos para evitar que la laguna se extienda como un monstruo son en vano. La gente de la región, la misma que se había jactado de contar con tal maravilla, comienza entonces a tejer un sinnúmero de misterios. “La laguna crece porque es un ojo de mar”, afirman algunos. Otros que la razón de tan “caprichoso” comportamiento responde al curso subterráneo del río Quinto y del río Salado, que la alimentan. Inclusive hay quienes apoyando la oreja sobre el suelo, oyen el murmullo de la corriente.

Melincué llegó a tener casi 7.000 hab., pero lentamente, se produjo el éxodo sistemático que aún en el 2006 persiste. En 2005, sus 2.412 hab., añoraban los "años dorados", creyentes de que la benevolencia divina los había privilegiado con un espejo de agua en medio de una planicie chata y aburrida... pero los miles de años de vivencias climáticas de los pueblos originarios, fueron extinguidos.

Pero mucho puede hacerse para rescatar los trabajos técnico-intelectuales de Florentino Ameghino, ya que sus proyectos son perfectamente practicables con una inversión relativamente baja.

Estación de bombeo [
Si la cuenca de la laguna, 150.000 ha, recibiera una lluvia importante antes de cerrar el cordón de protección, Melincué se inundaría. Y para el 2020 quedaría completamente anegada la población. Cabe recordar que entre 1899 a 1901 (3 años; anterior ciclo Húmedo) llovieron más de 4.000 mm . Debe reacondicionarse y poner operable el viejo canal San Urbano, ensanchar el puente carretero y el puente del ferrocarril sobre la Ruta Provincial 93.
El sistema de bombeo, garantiza el nivel de agua en la cota 82,50 m; con dos desagües de aducción y estaciones de bombeo, el agua sortea los 8 m de desnivel y descarga en el canal San Urbano. La 2ª planta de bombeo está concluida. El proyecto de suministro de energía eléctrica está terminado. Con la nivelación, el agua quedará 1 m por debajo del hotel, recuperando la isla y 13.000 ha privadas

Los más viejos lugareños, recuerdan la maldición de la mujer de Melín: -"Hacerle el monumento"-, dicen. -"El monumento de desagravio a esa madre, hasta tanto los blancos no lo hagamos, su caballo seguirá vagando sin descanso y la laguna no va a dejarnos tranquilos"-.Luego de Ceballos ocupó el virreinato Juan José de Vértiz y Salcedo, quien en el mes de abril de 1779 se comunicó con el teniente coronel Francisco Betzebé y le encomendó el estudio de una serie de fuertes y fortines. Dos meses después, los planos estaban listos y aprobados. Se trataba de una línea de once fortines defensivos entre los que se encontraba el de Melincué y que fueron conocidos como la línea de fortines de 1779.

Las obras comprendían, además, unas cuarenta casa para los pobladores, edificios para los cuarteles, iglesia, y demás dependencias, faltando sólo el puente levadizo. Había sido encargado de ejecutarlas Juan González, quien les dio término el 25 de octubre del mismo año.
El aspecto de todo el conjunto era el de un gran corral de palos a pique, puntiagudos y estrechamente unidos, que formaban una verdadera muralla, dentro de la cual se encerraba la guarnición.
Generalmente, estas construcciones defensivas eran muy rudimentarias y el cerco que ka circunvalaba estaba hecho de troncos desiguales y hasta torcidos, defecto que no era tan grave, pues hacía que los soldados aprovecharan estas troneras naturales. Frecuentemente, y con el fin de aumentar la defensa, se colocaban unos cueros que servían de parapetos. Ubicado en un lugar estratégico se encontraba el llamado mangrullo, que era una construcción que, por su altura se destacaba de las demás y que constituía la atalaya desde donde el vigía advertía la llegada de los indios.
Hacia 1868, el mangrullo de Melincué fue sólidamente reconstruido por el empresario rosarino Luis Laflor, que quiso contribuir a la defensa del poblado contra los malones. Se utilizaron ladrillones asentados en argamasa, escalera de palos de palma atados con alambre y el techado de ladrillos sobre estructura de palos de palma que apoya sobre la mampostería.
Por su presencia en el sur de Santa Fe, esta localización determina que el poblado que se nucleó a su alrededor fuera el más antiguo, lo que convierte al pueblo de Melincué en cabecera del departamento General López, frente a localidades de mayor relevancia económica y poblacional, como es el caso de las cercanas Venado Tuerto y Firmat.

miércoles, 14 de julio de 2010

Breve historia sobre Rufino

En el año 1886, coincidiendo con la habilitación del Ferrocarril Buenos Aires al Pacifico que unía las estaciones de Diego de Alvear en la Provincia de Santa Fe con Villa Mercedes en la Provincia de San Luis; el señor Geronino Segundo Rufino, fundador del pueblo ordena al Agrimensor Parmenio Ferrer la confección del plano urbano.

El inicio se bosquejo sobre las tierras que por el año 1879 había adquirido en subasta publica al Gobierno de la Provincia de Córdoba, tierras que por posterior resolución de la suprema Corte de Justicia de la Nación formaron parte de la Provincia de Santa Fe estableciendo en consecuencia la definitiva línea limítrofe entre ambos estados federales.

Tales planos fueron aprobados el 29 de marzo de 1889, por el entonces gobernador de la provincia de Santa Fe, Dr. Galvez quedando de esta forma establecida la fecha de fundación ciudad.-

Breve historia sobre Rufino

En el año 1886, coincidiendo con la habilitación del Ferrocarril Buenos Aires al Pacifico que unía las estaciones de Diego de Alvear en la Provincia de Santa Fe con Villa Mercedes en la Provincia de San Luis; el señor Geronino Segundo Rufino, fundador del pueblo ordena al Agrimensor Parmenio Ferrer la confección del plano urbano.

El inicio se bosquejo sobre las tierras que por el año 1879 había adquirido en subasta publica al Gobierno de la Provincia de Córdoba, tierras que por posterior resolución de la suprema Corte de Justicia de la Nación formaron parte de la Provincia de Santa Fe estableciendo en consecuencia la definitiva línea limítrofe entre ambos estados federales.

Tales planos fueron aprobados el 29 de marzo de 1889, por el entonces gobernador de la provincia de Santa Fe, Dr. Galvez quedando de esta forma establecida la fecha de fundación ciudad.-




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